Dr. Ricardo Asch
Es una técnica sumamente sencilla que se define como el depósito de espermatozoides de forma no natural, en el tracto reproductivo de la mujer en el momento próximo a la ovulación, con la finalidad de conseguir un embarazo. La inseminación intrauterina o artificial constituye la primera propuesta terapéutica para aquellas parejas que consultan por esterilidad y que presentan:
Cuando se observa que los folículos alcanzaron determinado tamaño se aplica una inyección (hCG) que permitirá la maduración final y la ovulación. Por lo tanto, unas horas después de esta aplicación (más de 24 hrs.) se efectúa la inseminación.
El esposo debe entregar una muestra de semen y el mismo se procesa para separar los espermatozoides de buena calidad por técnicas denominadas “swim up”, gradientes de Percoll, etc.
Estos espermatozoides se colocan por medio de una delgada cánula en la cavidad uterina. Este es un procedimiento indoloro que dura unos pocos minutos y la paciente retoma inmediatamente su vida normal. Es un procedimiento ambulatorio, que se puede comparar a la toma de un Papanicolaou. Unos catorce días después de la inseminación la paciente se realiza un análisis de subunidad beta en sangre para saber si está embarazada.
La ventaja principal es que es un procedimiento sencillo, indoloro y de bajo costo. Las desventajas son los riesgos mínimos de embarazo múltiple e hiperestimulación ovárica. Otra desventaja es la variabilidad en los resultados dependiendo de las diferentes indicaciones.
Estos dependen fundamentalmente de la edad de la mujer y de la causa de su infertilidad, pero en forma global se puede considerar que la tasa de embarazo por ciclo es de alrededor de 13% y la tasa acumulada al cabo de 6 ciclos es de 50%.